32 pulgadas: la nueva frontera del MTB (y por qué podría cambiarlo todo)

La UCI acaba de dar un paso que muchos consideraban improbable hasta hace poco: ha aprobado el uso de ruedas de 32 pulgadas en competiciones de MTB a partir de 2026. Esta decisión supone dejar atrás la 29″ como tope regulado, y abre la puerta a una nueva era de innovación, debates y —con suerte— evolución técnica real para todos los aficionados.

¿Qué significa exactamente el visto bueno de la UCI?

La comisión de MTB de la UCI ha dicho explícitamente que no prohibirá las ruedas de 32 pulgadas.
Eso significa que, desde 2026, tanto equipos profesionales como aficionados podrán competir con bicicletas 32″ en modalidades como XC (y posiblemente DH).

De momento, la normativa exige que ambas ruedas tengan el mismo tamaño, con lo que quedaría descartada la idea de configuraciones mullet 32/29 (al menos al inicio).

En otras palabras: las 32″ dejan de ser un experimento o prototipo exclusivo de marcas boutique; pasan a tener luz verde institucional para entrar con todo en la competición seria.

¿Por qué puede suponer una revolución técnica?

Las principales ventajas que vienen asociadas al mayor diámetro de rueda ya han sido proclamadas por quienes apuestan por este cambio —y hay buenas razones para tomarlas en serio:

Mayor eficacia al superar obstáculos

Con 32″ las ruedas ruedan con más facilidad sobre irregularidades, piedras o raíces. Esto supone mejor rodadura y menor pérdida de velocidad tras impactos.

Más inercia y conservación del impulso

En recorridos rápidos, de bajada o con secciones donde mantener velocidad es clave, las 32″ podrían marcar la diferencia.

Potencial para evolucionar geometrías y suspensiones

Como ya empiezan a mostrarse bicis específicas (no adaptaciones forzadas), todo el conjunto —cuadro, suspensión, transmisión— puede optimizarse desde cero para sacar el máximo partido a esta rueda XXL.

En resumen: esta medida no es solo un tune up técnico: podría redefinir lo que entendemos por MTB moderno.

Pero ojo: no todo serán ventajas. Esto es lo que ganamos y lo que podríamos perder

Como con cualquier cambio radical, hay dudas legítimas. Vale la pena ponerlas sobre la mesa de forma honesta.

No todos los ciclistas notarán la mejora

Según algunos fabricantes, las 32″ están pensadas sobre todo para ciclistas altos o para bicicletas de talla grande, al menos en esta fase inicial.

Posibles penalizaciones

Más peso, menos maniobrabilidad en zonas técnicas estrechas o curvas cerradas… algo que quienes vienen de una 29″ “rápida y ágil” valorarán.
Este fue —y sigue siendo— un factor polémico cuando se pasó de 27,5″ a 29″.

Riesgo de “obsolescencia” del parque actual

Si las 32″ triunfan, muchas bicis de 29″ —e incluso 27,5″— podrían verse relegadas, generando presión para renovar.
Algo semejante ocurrió con la adopción masiva de las 29er.

Mi visión: si los pros ganan con 32″, el resto iremos detrás (y no tardando)

Aquí debo ser franco: me parece casi inevitable que si en la élite del MTB (Copa del Mundo, XC, DH, etc.) las 32″ empiezan a dar resultados —victorias, mejoras de tiempo, consistencia técnica— lo que veremos será una revolución gradual del mercado.

  • Los fabricantes lanzarán cada vez más bicis pensadas desde cero para ruedas 32″. Ya hay ejemplos: cuadros de carbono, suspensiones optimizadas, geometrías nuevas…
  • Después vendrán las marcas de nivel medio y bajo, adaptando sus gamas para ciclistas amateurs y de fin de semana.
  • A largo plazo, puede que empecemos a ver 32″ también en gravel, gravel-trails, estilos mixtos o bicicletas de aventura.

En pocas palabras: las 32″ pueden ser el nuevo estándar en ciernes.
Si los pros dictan con su palmarés, nosotros los consumidores acabaremos comprando bicis de 32″. Y creo que no pasarán muchos años hasta eso.

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